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Estuve allí

14 abril, 2019 - 1. Actualidad Nacional
Estuve allí

Hoy quiero transmitirles una experiencia de campo realizado en las redes sociales, un terrero propicio para los estudios antropológicos, donde las distintas “tribus” conviven en grupos de pertenencia en los mas variados aspectos de la vida social.

Dado que el presente año es un año electoral y aquellos importantes por la cantidad y calidad de candidaturas que se ponen en juego, opte por integrarme en un grupo con afinidades con el oficialismo. En una primera etapa, trate de analizar los tópicos, observando esa realidad paralela que son las redes e intentar comprender la dinámica del grupo. de mas de 9000 miembros.

¿Con qué grupo me encontré? Los definiría como miembros de una clase media castigada, un nivel medio de educación y con edades que arrancan en los 50 años, con una dosis por arriba de la media de religiosidad.

De como etiquetarlos a sus miembros diría que son fanáticos. Considero fanático a aquella persona que adhiere a un conjunto de creencias o dogmas, generalmente de tipo político o religioso y lo hace con pasión y vehemencia.

Dentro del grupo bajo análisis pude observar que de un universo extenso de adherentes a este grupo de Facebook,  solo un porción reducida participaba activamente, algo mas del 15%, ya sea subiendo imágenes o comentando posteos. Como todo grupo en general, no faltaron los acompañamientos cuasi pasivos que optan con las caritas (me gusta, enojo, bronca).

Con esas primeras observaciones decidí publicar consignas contrarias a sus creencias o partidismos, con el fin de observar las reacciones de sus miembros.

Una reacción pirañesca se posó en mis opiniones de modo salvaje. En lugar de responder a mi consigna, un denominador común fue mi supuesta preferencia al principal partido de la oposición  en vistas a las próximas elecciones presidenciales. Mas que al mensaje se atacaba al mensajero, con remanidas frases con que intentan calificar al gobierno anterior.

Asi que empezaron a aparecer las consabidas frases o palabras:

Chorro, KK, Kuka, choriplanero, vago, anda a trabajar, ignorante, negro, corrupto,

Me posé en aquellos que se indignaban porque yo formaba parte de su grupo y exigían mi pronta eliminación. No podían imaginar un mundo en que hubiera otras personas que osaran contradecirlos.

¿Quien es ese tipo?

¿Quien carajo sos?

¿Y esta kukaracha?

¿Porqué los administradores no lo sacan?

En todo momento traté de no responder a los insultos, lo tomé como un recurso catársico a mi interferencia en su mundo pintado de amarillo.

No tardaron en aparecer insultos tiznados de discriminación hacia mi persona:

Viejo, gordo, pelado, ruso, ignorante, tarado,  boludo, hijo de puta, puto, cornudo.

Fueron cataratas de epítetos ofensivos que en ninguna medida respondía a mis comentarios.

No encontré conductas compasivas a mi supuesta minoría en ese grupo, algo bastante característico de los odiadores, que no se detienen con sus  agravios ni cuando su víctima se encuentra apabullada por la turba.

En algunos momentos traté de dar mis explicaciones sobre mi postura respecto a un determinado tema, sin ataques pero con argumentos. La respuesta siempre fue la misma: el agravio.

Me cuesta entender como siendo gobierno en la actualidad puedan pesar tanto en su mentes el recuerdo del gobierno anterior. Es el recurso frecuente con que reaccionan, adhieriendo a frases con que el presidente Macri alude :

Hace 70 años que estamos en lo mismo

La culpa es del populismo, sinónimo de robo atraso y corrupción.

Hubo posteos con teorías conspirativas que dificultan la tarea del Mandatario, fácilmente rebatibles, así como dudosas estadísticas de avances en áreas sensibles para la Nación.

Un dato relevante en esta experiencia es la obstinada referencia a los pobres, su relación con los subsidios,  con el trabajo y la educación.

Como he anticipado el nivel socioeconómico del grupo podría catalogarlo como clase media, en un sentido mas popular de la palabra.  Son individuos con una posición económica que los situaría en clase media baja o baja, con aspiraciones e historias personales que los hace pensar en otras posiciones y con una aversión a considerarse pobre o de clase baja.

El arquetipo del pobre es aquel que  no le gusta trabajar, vive del Estado, es negro y peronista, a contrario de este grupo mas partidario de la “meritocracia”, que se matan trabajando y que no necesitan del Estado.

Sería un insulto que los confundan con un pobre, a ellos nunca les puede llegar a pasar, por mas que tengan que comer una vez al día para pagar la luz.

Existe entre sus miembros lo que la sociología denomina aporofobia, o temor a los pobres que es muy oportuno asimilarlo con otro concepto que subyace en las clases medias como es la xenofobia. La xenofobia en el sentido de rechazo a lo extranjero aunque y solo referido a extranjeros de baja condición social, cosa que no ocurre con los foráneos adinerados.

Son buenos difusores de las ideas que los tienen aglutinados, una suerte de copiar y pegar consignas que les llegan desde otros lares de los medios.

Sin ser un un especialista en redes, no encontré en ellos los llamados trolls, aquello operadores rentados que invaden espacios con consignas de las personas que los contratan.

Este grupo endogámico no tiene posibilidades de prosperar, así como hay grupos que maduran en ideas y propuestas no veo oportunidades en éste basado en prejuicios y preconceptos. Los veo continuar en ese estado larval que se va a evanescer conforme sus representantes defrauden sus expectativas.

Alberto