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Lo que viene

24 febrero, 2019 - 1. Actualidad Nacional, 3. Economía y Finanzas
Lo que viene

Cuando circuló la medida que tomó el Banco Central de limitar las inversiones de los bancos en Leliqs, al 65% de los montos de sus plazo fijos, se me heló la sangre. ¿O sea que hay bancos en los  cuales sus plazos fijos exceden a ese guarismo?. Parafraseando a Macri; ¡sistema financiero, en que te han convertido!

Han convertido al sistema bancario argentino en unos afortunados que se ofrecen a absorber la liquidez del sistema, a cambio de la cual reciben jugosos rendimientos. Y de prestar nada, o casi nada. El banco central se endeuda,tomando pesos del mercado generando un deuda a tasas demenciales. ¿Por qué?  por definición sería contra la base monetaria, cuando en realidad esta creando una nueva base monetaria trucha y generando un déficit cuasi fiscal de antología.

En otros tiempos solía hacer lo mismo, pero a través de los adelantos transitorios al tesoro, en referencia a una suerte de maquinita con que el Banco Central emitía pesos para financiar el déficit fiscal.

La diferencia relevante entre ambos métodos es que mientras que los fondos que se destinaban a asistir al tesoro no eran remunerados, los de las Lelics contiene una brutal tasa de interés que hunde al Banco Central.

Asimismo para hacer frente a sus obligaciones el Estado Nacional, se endeuda para cubrir su déficit, en un a suerte de doble endeudamiento para un mismo efecto.

El pasivo del Banco Central ya acumuló deuda por la suma de $ 950.000 millones algo así como el 75% de la Base Monetaria. Cabe recordar que sus antecesoras, las Lebacs, lograron equiparar  a la base monetaria al tiempo que provocaron la corrida del dólar de mediados del año anterior.

Misma situación, con otros jugadores. El año precedente existían  importantes fondos especulativos jugando con la bicicleta financiera, que hicieron fugar del país unos 25.000 millones de dólares. Hoy son fondos que están en plazos fijos, compuestos mayoritariamente por fondos locales, de allí que no resulta descabellado ofrecerles a modo de compensación un bono compulsivo al estilo de los Bonex de 1989/90.

Esta situación es sabida por  la mayoría de los inversores, que irán a dolarizar sus carteras en cualquier momento de aquí a junio, a mas tardar.

En el mientras tanto, la economía real se hunde al ritmo de la desocupación, la recesión y la inflación.