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Misceláneas Porteñas

17 febrero, 2019 - 1. Actualidad Nacional
Misceláneas Porteñas

Misceláneas porteñas 

Hoy es uno de esos jueves bochornosos de verano en una ciudad que ensaya pasos del infierno. Son las cinco de la tarde en el cosmopolita Barrio de Once, Corrientes y Larrea.  

De pronto, mientras me preparo a cruzar la calle, una suerte de pirañas irrumpe en la cansina ciudad, alterando su ritmo. Son cerca de diez policías, la mayoría de ellos de civil y solo un par de ellos ostentan su uniforme lanzándose a la carrera tras un vendedor ambulante senegalés que juntaba sus baratijas e intentaba la huida. Ya las fuerzas del orden superaban la veintena logrando reducir al vendedor furtivo. No tardaron en llegar nuevos refuerzos, esta vez motorizados en autos, motos y hasta bicicletas. Un sorprendido kiosquero que ve llenarse de uniformados su espacio y un ejército de curiosos que completaba la escena. 

Como privilegiado espectador, me detengo a observar, no dejando de retratar las reacciones de la gente ante tamaña demostración de fuerza. 

-¿Qué paso?¿Robaron un banco?- Se oye decir al indiferente joven con auriculares 

Un niño con su padre cruzando la calle: 

-Papa, ¿son ladrones? 

-No hijo, son manteros; pero está bien. ¡que vayan a trabajar esos! 

Comienzo a alejarme, no sin antes pensar en la cantidad de vándalos arrebatadores y pungas que circulan por la avenida, tratándose de hacer de algún celular que irán a vender en las galerías de la zona donde respetados comerciantes venden los aparatos a otros respetados clientes. Casi enfrente del episodio del senegalés, largos pasillos y escaleras conducen a reductos de vendedores de estupefacientes sin papeles ni habilitaciones.  

Una postal habitual de una ciudad dormida, y unas autoridades que quieren limpiar las calles los “oscuros” delincuentes que intentan vender una remera para llevar algo de comer a su casa.