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Un poco de economía

28 enero, 2018 - 1. Actualidad Nacional, 3. Economía y Finanzas
Un poco de economía

Luego de los cambios de pautas inflacionarias para el año en curso, que intentan aparentar una sintonía fina de la economía, lo que se avecina  es una profundización del modelo económico.

Debemos recordar que Macri antes de ser elegido presidente anunciaba que:  “la inflación va a ser el problema más fácil de resolver”, el no llegar a controlarla-decía-“Es la demostración de la incapacidad de gobernar”. Tenía razón, salvo que quisiera hacer los que hizo: una brutal redistribución del ingresos en favor de los que mas tenían. Estos cambios solo se pueden realizar en contextos de alta inflación.

En el gobierno anterior, el control de la inflación siempre fue presa de la lucha por la distribución del ingreso, con grupos corporativos imponiendo sus voluntades enfrentadas con una férrea decisión del gobierno de mantener el valor del salario, sobre la base del consumo como motor de la economía. Por eso no se podía bajar la inflación.

¿porqué el gobierno todavía no bajó la inflación?

Es muy simple y es el motivo por el cual en economías como la Argentina son difíciles de dominar. La inflación, o sea el aumento generalizado de precios se utiliza como medio para la redistribución de la riqueza. Dependiendo se la posición dominante de ciertos sectores, influyen en el resto de los agentes de la economía logrando variaciones en los precios relativos que favorezcan a sus intereses.

La principal causa de la inflación, por lo tanto,  es la oferta monopólica de bienes y servicios,  en áreas en donde la demanda responde con comportamiento inelástico  o cuasi inelástico al precio. En buen romance significa que son productos de extrema necesidad, en mercados con ofertas mono u oligopólicas. Si repasamos el comportamiento de los agentes económicos, podremos observar por una parte las  tarifas públicas, típico monopolio natural, los transportes, con precios fijados por el Estado, los combustibles, repartidos en tres empresas a las cuales el gobierno les libero los precios. Por último los alimentos y remedios, que responden a una oferta cartelizada entre un puñado de agentes económicos que fijan el ritmo de los aumentos y con ellos de sus utilidades.

Volviendo al primigenio origen de la inflación, entiendo que no se puede bajar, simplemente porque todavía les falta una mayor transferencia de recursos a favor de los dueños de la Argentina.

Es así que el campo quiere un cambio mas competitivo, las empresas energéticas quieren llevarse todo, los transportes buscan tarifas mas altas y los supermercados quieren seguir metiéndoles la mano en el bolsillo a los consumidores. Quien va a ser el perdedor en esta puja por el ingreso: Los salarios, las jubilaciones, y otros ingresos fijos, que, sin representatibidad en los sindicatos y sin el respaldo de un Estado que los proteja, hará mella en los ingresos de los que menos tienen.

Una lucha desigual entre precios y salarios, en donde los grandes perdedores serán los segundos:.

Creo que ya en este punto queda descartado cualquier teoría ortodoxa de la herramienta monetaria para reducir la inflación. Son mentiras del liberalismo, impracticable en casi ninguna economía del mundo.Cualquier respuesta orgánica desde los mercados financieros internacionales referidos a la tasa de interés responde mas a una liturgia impuesta a los mercados, que a un comportamiento natural de la variables. Otra de las mentiras del neoliberalismo.

La prueba está en que en estos dos años la intervención del BCRA como aspiradora de pesos y fijando tasas exorbitantes, no pudieron hacer mella en los indices que alcanzaron niveles impensados de conseguir con esas medidas.

El único mérito si se puede llamar así, de la política monetaria, es el de ancla para el tipo de cambio. Una tasa de interés real altísima desalienta la huida hacia el dólar, propende al ingreso de capitales especulativos y desalienta la producción. De todas maneras no deja de ser un salvavidas de plomo, ya que atenta con la competitividad de la economía  y favorece la especulación financiera.

Mientras se escuchan los tics tacs provenientes del Banco Central, echan por la borda cualquier intento en bajar los indices de inflación.

Para el año en curso, que pareciera ser el último destinado a ajustar las variables en favor de sus amigos y socios, se puede conjeturar los siguiente:

Un dólar para conformar al campo que parece no tener techo.

Aumentos descomunales de tarifas, al igual que los transportes y los combustibles.

Alimentos y medicamentos por encima de los salarios

Imagino para este año una inflacion del 26% con un incremento de salarios del 15, caída del consumo compensada con el incremento en la inversión y un crecimiento económico del 2%. El pato de la boda, los ingresos fijos.

Poniendo un ancla a los aumentos por paritarias, reducción en términos reales en jubilaciones, pensiones, AUH, el plan busca sacarles aun mas salarios para repartir hacia sus amigos, y si le sale, a partir de ese momento congelar las variables en una nueva reconversión de la enconomía con los salarios por el piso y un puñado de amigos quedándose con todo.

Como mecanismo de aceptación por parte de los grandes perdedores, los medios machacarán que no se pueden modificar las condiciones labores de los mas necesitados sin caer nuevamente en el populismo y la inflación.

El costo del plan no solo afectará a los mas necesitados sino complicará a todo la economía, ya que con sus porfiados métodos habrán destruido el aparato productivo y endeudado al país.