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In dubio pro Genocida

6 Mayo, 2017 - 1. Actualidad Nacional
In dubio pro Genocida

Sacaron del arcón de los recuerdos una ley ya olvidada y repudiada tanto en el ámbito judicial como el social. Las sociedades evolucionan y al tiempo las leyes se adecuan a los nuevos escenarios. La ley del 2X1 es una prueba de ello. Como una forma de tratar de acelerar los parsimoniosos tiempos de la justicia, se legisló que aquellos reclusos que esperaban sus sentencias y tambien las que no estaban firmes, podían contar sus tiempos al doble del cronológico. De esa forma lograrban su libertad antes del tiempo muchos de los condenados por delitos penales.

Una intrincada maraña judicial hizo mas interminables las sentencias, por mas claro que fueran los argumentos, siempre se apelaba, de ser posible hasta las últimas instancias. Se ganaba tiempo y se reducían las penas. Las primeras instancias casi eran de adornos, los jueces emitian sus juicios a sabiendas que las apelaciones no tardarían el llegar.

Fue asi que la sociedad pidió a sus legistadores que derogaran la ley, cuando todo el mundo estaba de acuerdo.

Hasta aqui todo bien.

¿Qué fue lo que pasó?

Con argumentos basados en falsos garantismos se forzó la pseudo aplicación de esa ley, para conmutar las penas por delitos aberrantes e imprescriptibles de lesa humanidad. Algunos jueces de la Corte interpretaron aquel axioma que se aplica en materia penal que dice que se debe aplicar la ley mas benigna, cuando  ésta fuera posterior a la del delito.

En un caso puntual, como es de proceder en la justicia, se analizó una revisión de una sentencia, en la que los abogados defensores pusieron en el tapete la aplicación del 2×1 en el caso Luis Muiña.

Cabe aclarar, que en este delito, existía una condena, o sea que fueron culpables. No es un punto final, ni obediencia debida o de anmistía, aunque por sus consecuencias se pueden considerar similares. Es decir, liberar al reo de la cárcel.

El crimen contra la humanidad, se había cometido en el año 1977, cuando la ley no estaba vigente, lo estuvo en el período 1994 al 2001. El recluso fue detenido en el año 2007 y condenado en el año 2013, tambien cuando la ley había sido derogada. Muy distinto hubiera sido que le ley tuviera vigencia actual, ya que como se dijo anteriormente, la sociedad en su conjunto decidió morigerar las penas de los presos sin sentencia. No fue asi, y fue la misma sociedad a traves de sus legisladores que pidieron que se suspenda.

Considerar que por la vigencia temporal de la ley del 2×1 puedan se beneficiaros de esta medida es de tal incongruencia casi rayana en la complicidad de los jueces con los genocidas.

Porque esta jerigonza judicial solo puede ser aplicada a los crimenes de lesa humanidad, que no prescriben, mientras que para el resto carecen de aplicabilidad.

Existen cerca de trescientos condenados que pueden y va a ser beneficiados por esta sentencia que genera el marco jurisprudencial que avale este nuevo indulto.

Los argumentos para su aplicación quedarán para siempre en los anales de la justicia, como fieles testigos de la rendición del sistema judicial que quieren cambiar la historia, la memoria, la verdad y la Justicia.

Carpen díem

 

 

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