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Historias en el green

29 Abril, 2017 - 1. Actualidad Nacional
Historias en el green

Cuando el protagonista cambia la historia para defender sus intereses, reniega de su vida, de sus recuerdos y construye una falsa identidad sostenida en base a mentiras.

Si bien parece una nimiedad, a raíz del encuentro entre los presidentes de Estados Unidos y Argentina, surgieron comentarios y anécdotas que los vinculaban en el pasado, cuando “El Pibe” acompañó a su padre en un viaje de negocios a Nueva York.

De apenas 25 años, poco fogueado en negociaciones, se proclama ahora como el conspicuo empresario en negociaciones con el magnate Donald Trump, a la sazón, 20 años mayor que el vástago de Franco.

El jefe del Clan, en un viaje de instrucción, cedió por un momento su protagonismo en las manos de Mauricio, pidiéndole que participe con Trump, en un partido de golf.

Importaba sobremanera el resultado, no era el abierto de golf de los Estados Unidos, pero para nada era un ingenuo y lúdico entretenimiento; al conspicuo empresario yanqui lo le gustaba perder a nada.

La superioridad del argentino se notó de entrada y la humillación de su adversario parecía inevitable, cuando, en un acto de  genuflexión ante el poderoso, se dejó ganar.

La historia oficial ahora lo pinta al presidente norteamericano como vencido en aquella contienda, que le hizo perder los estribos,  destruyendo sus palos de golf, ante la supremacía de su adversario.

Queda claro que la versión duranbarbista viene a bien para la ocasión, el bravo  latino que triunfa ante el poderoso. Todo un cuento de hadas, en la reciente visita de Mauricio a la casa blanca se lo vio en idéntica actitud que hace 30 años, arrodillándose ante el poderoso en busca de sus favores que difícilmente se concreten. Tal es así que el prejuicioso del gran país del norte  cree que la Argentina solo necesita vender limones, los grandes temas no son para los sudacas. La sonrisa complaciente de la comitiva argentina ni siquiera sirvió para la foto. Fueron por la foto y les salió borrosa.

Arrodillarse ante un hombre no es respeto, es idolatría.

 

 

 

 

 

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