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Reflexiones

5 Junio, 2016 - 1. Actualidad Nacional
Reflexiones

Una persona o grupo social en estado de vulnerabilidad indica el grado de susceptibilidad que tienen respecto de pérdidas, sufrimientos o daños.

Una conclusión que se llega luego que en poco menos de seis meses cerca de 2.000.000 de personas ingresan al mundo de la pobreza. Pareciera que las clases bajas o medias bajas o porque no también las medias se mueven como en una cuerda floja, que todo puede pasar, mientras que en la cúspide de la abundancia, nada los puede perturbar.

¿Existen reglas o métodos que garanticen una estabilidad en estos sectores?

Bastan unas medidas fuertes desde el pináculo del poder para que todo caiga como castillo de naipes, ante el pavor que provoca la pérdida.

Aparece entonces el miedo, porque el miedo viene ligado a la pérdida. Ya sea pérdida de trabajo, de salud o de vida y por supuesto la pérdida de un status social. En la mayoría de la veces no depende de la persona sino de la política, o simplemente de otros.

Aparece otro elemento en análisis que es el poder, , una fuerza que se impone desde una posición privilegiada que impone las reglas.

Desde el origen de los tiempos los grupos y las sociedades funcionan en base al poder y el mundo tal cual como lo conocemos se maneja en base a esa lucha. Es un fenómeno sociológico que condiciona los grupos.

Y la Argentina no está ajena a estos fenómenos. Hoy los poderosos de turno impusieron sus reglas para consolidar sus privilegios y a los de su casta, provocando transferencia de recursos de los sectores mas vulnerables de la economía para acrecentar sus arcas. Un poder que mantuvieron en las sombras agazapados hasta que, fruto de promesas y mentiras, lograron consolidarlo. No es odio hacia los demás, es recuperar aquellos “derechos” que se los creen propios.

A veces creo que es cinismo o hipocresía, y otras veces pienso que están convencidos de lo que dicen.

Una vez realizadas sus tropelías, buscaran mantener esa nueva posición, relegando al resto de la población al ostracismo.

No es extraño que comunicadores hablen de la fiesta que hay que pagar, que la clase media estaba creída que se podía comprar celulares, plasmas o viajes al exterior, que todo era una fantasía insostenible en el tiempo.

Y esto señores, es otra de las flagrantes mentiras del liberalismo, que hablan de fiestas cuando se refieren a derechos que se pierden, y hablan de sinceramiento cuando los avasallan.

No existen reglas que digan quien debe estar bien y quien mal, solo es el poder que las imponen.

La fiesta puede ser permanente si se lucha para alcanzar el poder arrebatado por los delincuentes disfrazados de funcionarios.

Dijo Eva Perón: “Donde existe una necesidad, nace un derecho”. Lo vivido en estos meses no es otra cosa que el avasallamiento de esos derechos.

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